Biografía

Héctor Cruz asumió el compromiso con su cultura ancestral de mantenerla viva y continuar el mensaje de los pueblos originarios que habitaron estas tierras, y así difundir en toda su magnitud el arte indígena de Argentina y América.

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Biografía

Héctor Cruz nació el 3 de Agosto de 1951 en Jasimaná (lugar de peñas), departamento de San Carlos, provincia de Salta.

Desde niño comenzó a modelar el barro, su  espíritu  aventurero lo llevó a explorar e imitar la cerámica precolombina,  utilizando la técnica  primitiva  todavía latente en su familia, con la cual estrategias iq option adquirió una gran destreza que le permitió potenciar su  capacidad creadora, logrando así un importante medio de vida.

A los 18 años logró imponer con éxito sus  trabajos  en  arcilla y se propuso un nuevo desafío; el telar. Comienza realizando tapices paisajistas donde el color adquiere primacía, iglesias, calles típicas con caserios rodeados de cerros. Luego incorpora en sus diseños elementos de su  cultura,  pinturas  rupestres y simbología mitológica, plasmando  la  rusticidad y los colores de la  tierra,  montañas y pueblos  quedados  en  el tiempo, logrando así abstraccionismo en sus tapices, una  expresión universal, en síntesis.

Tuvo un destacado éxito en las exposiciones que  realizó  en el país y en Europa,  éxito  que  también  impulsó  la creación de talleres-escuela  que  fomentaron la formación de nuevos maestros ceramistas, tejedores  y  potenciales  artistas, en los cuales directa  o  indirectamente marcó una fuerte influencia con su nueva tendencia del diseño.
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Cerámica y Escultura

Como tradición los descendientes de los pueblos originarios modelaban con arcilla vasijas de uso cotidiano, elementos rituales como pipas, vasos ceremoniales y urnas funerarias,  decoradas con guardas y símbolos con claros mensajes evocando a sus dioses, coloreadas con pigmentos y engobes naturales. En ellas predominaban los colores blanco, rojo y negro, y para finalizar el proceso las cochuraban en hornos de barro. Esta actividad perdura en el tiempo.

Héctor Cruz comenzó a modelar vasijas imitando la cerámica precolombina en base a la investigación que realizó sobre la misma, a partir de allí buscó nuevas formas y expresiones, incorporando grabados de petroglifos y pinturas rupestres.

En sus piezas se manifiesta en forma casi permanente la maternidad, con figuras bajo y sobre relieve. Como resultado de ésto aparecen los murales demostrando una transportación importante en sus esculturas y otras expresiones, y con la mixtura de tecnologías llega a aplicarlas en la arquitectura.

La cerámica de Cruz preside de la variación del color y el paisaje, explorando en el curso humano, incorpora el movimiento y el juego de las relaciones simbólicas, sus originales formas antropomorfas/zoomorfas afloran reminiscencias de su ancestral pasado indígena.

En su cerámica el color negro aparece como dato fundamental, representando cabezas de monstruos relacionadas con los miedos más profundos del hombre, mujeres unidas a sus hijos por el cordón umbilical, formas a veces difícilmente reconocibles, hacen de esta cerámica una obra poderosa y original; enlazadas en un tiempo cíclico con la arqueología y la modernidad.

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Tapiz

En 1968 surge en Salta una nueva expresión, el tapiz. Cabe destacar que en las culturas primitivas se tejía en el telar prendas para indumentaria y de uso cotidiano, mantas, cobijas, ponchos, etc.

 Héctor Cruz para la realización de sus tapices utiliza hilo de lana de oveja teñido con elementos naturales como la jarilla, cáscara de nuez, hollín, etc. (métodos tradicionales), los colores intensos los logra la anilina; el tejido se realiza sobre telares rústicos a peine, con técnicas primitivas, en los que vuelca toda la gama cromática, donde forma, color, composición y textura juegan en la parte visual de la obra.
Primero hace paisajes donde el color adquiere primacía, luego el tapiz rupestre con fondos blancos, figuras en rojo contorneadas con negro, en un marcado proceso artístico llega al abstraccionismo, donde sus tapices adquieren una expresión universal, siempre incorporando elementos de su cultura, pictografía rupestre, grafología de la cerámica, los colores de la tierra, los grises de las piedras, etc. Logrando así escapar del marco típico del tapiz. Su éxito impulsa la creación de talleres-escuela que favorecen la formación de nuevos maestros tejedores y potenciales artistas, en los cuales marca una fuerte influencia con su nueva tendencia del diseño.

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Pintura

La pintura es en la obra de Cruz un lenguaje de los diseños realizados para sus tapices y cerámicas. En el lienzo plasma imágenes y color, incorporando la estilización del simbolismo mitológico, donde  entran a jugar leyendas, actos rituales, vigorosas imágenes de su pasado indígena, escenas de cacería, hombres rodeados de soles, lunas y estrellas, espíritus guerreros deambulando en la montaña que escriben grandezas, el cielo y la tierra; los suris aparecen danzando al sol y a la luna, conformando una composición abstracta.

Como fuerzas misteriosas aparecen en las pinturas de Cruz Cristos atrapados en paredes de piedras, misachicos envueltos en el túnel del tiempo, iglesias trasportadas al paisaje de montañas.

En un comienzo los colores dominantes eran el rojo intenso, azul, verde y amarillo, actualmente en sus pinturas abunda toda la gama de los pasteles.

Su capacidad plástica proviene de algo más que de vocación y experiencia meramente personales, emerge de un hondo entusiasmo ancestral que se transporta en la sangre con una imperativa necesidad de expresión.

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Entrada Gral. $40 Circuito guiado: 8.30-18.30 hs.
Info@unmilagroparaabraham.com /Tel: 03892 - 421004